lunes, 31 de marzo de 2014

LA HEGEMONÍA DEL MIEDO.- (Vuelvo a publicar este artículo que ya publicara el 13/03/2011 en mi blog "Las sílabas contadas" porque estimo que su asunto sigue vigente.




La más pérfida hegemonía, y este país lo sabe, cada una de sus cabezas lo ha sabido y cada uno de sus corazones sentido, es la del miedo. Miedo a no ser, a no poder seguir siendo, incluso físicamente, si partimos de los treinta mil desaparecidos que dejaron su irredimible huella, su hueco, su vacío, a manos de la más siniestra confabulación genocida de civiles y militares llenos de odio por talar y segar a quienes lucharon por la justicia económica, política, social, humana en resumen. Miedo a perder otra vez el futuro y retroceder a ese pasado de agresivas y destructivas privaciones propiciadas por esa clase de gente. Que vuelva ese pasado  sin futuro, oscuro y opresivo, esclerosante, para la mayor cantidad y calidad de gente, limitándonos los más a ser espectadores de los menos, que son los que más tienen y menos dan, los únicos que pueden hacer y hacen casi todo lo que quieren. Los que han llegado a una posición de solvencia social y económica que les permite ser y ejercer la libertad de la indiferencia.-
Estas reflexiones me las ha sugerido la lectura del artículo de Beatriz Sarlo, publicado en “La Nación” del  12 de marzo de 2011, que habla de la hegemonía de una cultura kirchnerista que ella, naturalmente, denosta y deplora.- La juzga fundada en la creencia, actitud ésta primitiva y elemental que perjudicaría las facultades críticas de quienes adhieren fervorosamente al “Nunca menos”, especie de sentimiento dique, de represa emocional, instintiva que, formulada en una canción, llama a no retroceder en las conquistas obtenidas acerca de los derechos humanos, la distribución equitativa del ingreso, la inclusión social y la exaltación del sentimiento de amor y solidaridad a través de realizaciones dirigidas puntualmente a los desposeídos. Semejante manifestación de crecimiento y vuelta de tuerca que permite despegar del miedo, la ignorancia, la imbecilidad, el lavado de cerebros propiciado por la prensa hegemónica, siempre al servicio de los intereses de grupos monopólicos que cautivan el mercado y nos reducen a meros consumidores pasivos de lo que producen, le parece a Sarlo un síntoma de esclerosamiento y autoritarismo cultural. Ella ve las cosas al revés de cómo las veo yo y las ven muchos como yo.
Cita a Gramsci y diferencia entre hegemonías culturas auténticas y democráticas, horizontales, no propiciadas desde arriba, desde el poder, como sería para ella este “Nunca menos” de los Kirchner que tendría así la marca de lo autoritario, de lo que va de arriba hacia abajo. Ante todo debería reparar que esta manifestación es espontánea, surge de los jóvenes y no de alguna oscura directiva del Poder Ejecutivo gobernante. Debería tener en cuenta o advertir que se trata de, como en los coros o cánticos que emanan de las muchedumbres,  un fervor, un sentimiento popular,  una respuesta o repulsión a aquélla otra negra hegemonía, la del miedo.
También no estaría de mas que tomase en consideración que las burguesías liberales, capitalistas, hace ya por lo menos dos siglos que vienen practicando, además de la violencia, el prepo, la tortura y la muerte, cuando estos medios les fallan, la hipocresía y la mentira para defender, a capa y espada, con argumentos vergonzantes sus riquezas exageradas y asimétricas con la sociedad trabajadora que las crea y las produce y, que éste combo cultural, bastantes veces hegemónico, es una burda patraña artificial, envejecida y maloliente que ya nadie tolera porque la temperatura de la verdad o realidad que pretende ocultar o cubrir es tan alta que todas las creaciones de sus teorías efímeras, vacías y frívolas, se funden y derriten como le ocurriría a un témpano dentro de un alto horno. Señora Sarlo, la pobreza arde y quema, la exclusión social levanta todavía más esta temperatura de intemperie y arremete incluso contra el miedo paralizante que antes tuvo bayonetas, torturas y encierros y hoy tiene timoratos, serviles y lamentables abogados que tiritan de miedo pánico y tratan de apaciguar al poder.

Una canción, una creencia, la de que no debemos retroceder en las conquistas obtenidas, es también una convicción cultural. El estado de bienestar no lo obtendrá la humanidad quedándose de brazos cruzados. La polución ambiental, la contaminación de los mares y los ríos, talas de bosques, pruebas nucleares, no se terminarán dejando que las fuerzas del mercado libremente hagan lo que quieran en medio de una comunidad acrática y dependiente de sus veleidades. Será necesario un estado jurídico político que se ocupe de gestar acciones inteligentes y solidarias y las lleve adelante sin tener como metas únicas la ganancia y el lucro. Será necesario que el desinterés y la inteligencia guíen de una vez por todas el destino de la humanidad.-

Amilcar Luis Blanco  (Pintura de Ariel Gulluni)

domingo, 23 de marzo de 2014

LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN SENTIDO PROPIO.- SU CONVIVENCIA CON LA LIBERTAD DE EMPRESA.-




Libertad de expresión en sentido propio, perspicuo, implica separar ese ejercicio de ciudadanía militante con la práctica de la libertad de empresa. Son dos fenómenos sociales distintos. Uno comunicacional, deber del periodista y derecho de quienes consumimos la información a conocer la verdad y expresarla, interpretándola, dando una opinión o parecer sobre ella; la otra, la práctica de la libertad de empresa, de contenido económico en un medio competitivo al que concurren otros propietarios de medios de comunicación que exige, para atraer y mantener clientelas de avisadores, una cierta afinidad ideológica que se expresa en la línea editorial.
La pregunta del millón es cómo asegurar en un marco normativo de equidad la convivencia de ambos fenómenos sociales ¿Es necesario, como paso previo a darnos una respuesta, categorizarlos, es decir establecer cuál de esos dos fenómenos sociales debe ceder o inclinarse ante el otro o basta con considerarlos iguales en cuanto a su trascendencia e importancia en la interacción social? 
Por lo pronto he destacado como elemento común a ambas libertades o derechos, el de empresa y el de opinión, el carácter social que ambos revisten o implican. El cómo del ejercicio contemporáneo de ambos debe resolverse en la política y cifrarse o formularse jurídicamente en una ley.
Desde mi punto de vista ambos derechos son igualmente importantes en un marco de estado de derecho democrático republicano y es necesario que convivan sin destruirse y sin generar conductas hipócritas o cínicas en sus agentes, es decir los periodistas y los empresarios.
Desde este punto de vista tan injusto es que se separe a un periodista porque su opinión no coincide con la linea editorial que maneja el empresario como que éste último sea obligado a perder rentabilidad o avisadores por tener que abdicar de su posición política. Ni lo uno ni lo otro.
Una ley especial debería contemplar las dos problemáticas. Cuando se plantease una colisión entre el parecer del periodista y el del dueño del medio, éste último podría y debería dejar a salvo su opinión bajo su firma a renglón seguido del artículo o la columna del disidente. Y, por supuesto, el dueño de un medio nunca, jamás, estaría obligado a emplear jornalistas que no estén en su corriente de pensamiento, pero si estos últimos, ya empleados por él porque hubiesen coincidido al momento de ingresar a la empresa, variasen después sus formas de encarar o interpretar los hechos, nunca, jamás, tampoco, deberían tener los dueños de los medios el poder o la facultad omnímoda de despedirlos y, aún, si disfrazasen las motivaciones para el cese con pretextos o excusas y se demostrase que son tales, deberían estar obligados a mantenerlos en sus puestos. Pero la infracción a tales exigencias jurídicas por parte de los amos mediáticos deberían conllevar sanciones no únicamente económicas u obligacionales desde la perspectiva del derecho laboral y civil sino también desde el punto de vista penal.
En estas sugerencias tengo en cuenta como valor primero el del trabajo que implica una retribución económica digna para el trabajador de prensa que se gana la vida con  esta labor de informar y opinar. No hay nada peor que sujetar a alguien por su estómago, condenarlo al ostracismo o al hambre por lo que opina, explotarlo en una palabra. Este es el chantaje más inhumano y el que más daño hace. El que ejercen los monopolios y oligopolios mediaticos cuyas víctimas directas son los periodistas e indirectamente los lectores, oyentes o televidentes.
Se hace necesario legislar en esta materia. Sancionar una ley que regule prolijamente, con toda la casuistica del caso, el ejercicio de la libertad de información y expresión y su compatibilización con la libertad de empresa. Los empresarios que quieran obtener sus rentabilidades creando y manteniendo medios de información de todo tipo deben saber y tener en cuenta que no están vendiendo productos materiales consumibles, están mercando y lucrando nada menos que con informaciones y opiniones sobre los hechos de la realidad.- No deben poder mentir, no deben poder sesgar ni tergiversar los hechos, no deben poder impedirle a nadie, basados en su poder económico que es a la vez político y social, que piense y opine e interprete los hechos como le parezca. Y si lo hacen deben ser sancionados. Hay que erradicar la viciosa práctica de la mentira, la tergiversación y la difamación en el quehacer informativo porque semejante hábito constante envenena las subjetividades de quienes son destinatarios de esa información.
En esta materia no basta con un enunciado constitucional genérico y vacío, hay que explayarlo en la realidad socio política interactiva y despegarlo de la mera explotación económica formulándolo juridicamente. Los seres humanos, hombres y mujeres, debemos poder ejercer nuestras libertades, sobre todo la de expresarnos e informarnos, con todas las garantías jurídicas posibles. Los capitalistas dueños de los medios que hacen negocios con esas informaciones y expresiones deben no sólo aprender a respetarlas sino estar obligados a hacerlo.
De la multiplicidad y pluralidad de opiniones nace la verdadera democracia que está en estado de ebullición y conflicto permanente. La verdadera libertad está expresada por el pueblo en un estado de asamblea permanente y los medios deben reflejar con total respeto este debate constante de las ideas, los pareceres y las interpretaciones sobre los hechos que suceden en el seno de la comunidad política.
El capitalismo sesga constantemente esta naturaleza conflictiva de la realidad social y ello ocurre porque sus agentes, abroquelados en las corporaciones económicas que captan y concentran la riqueza, manipulan de modo incesante, con la amenaza de la carencia económica y el desempleo, las subjetividades de los periodistas que trabajan en sus medios y, a través de esa manipulación, la del conglomerado popular que interactúa y convive en esa realidad.
Una regulación normativa debería contribuir al sinceramiento de quienes modelan y formatean lo que se denomina "opinión pública" que deberían manifestar en nombre de qué intereses opinan, hablar claro, sin rodeos, porque podemos o no estar de acuerdo con ellos y tenemos todo el derecho de saber a qué atenernos.- Basta de mentiras y de impunidad para quienes nos mienten si lo hacen desde un medio de comunicación.- 

Amilcar Luis Blanco  ("La libertad guiando al pueblo" pintura de Eugéne Delacroix)

miércoles, 22 de enero de 2014

IDEAS PARA LUCHAR CONTRA LOS MONOPOLIOS Y LA INFLACIÓN QUE PRODUCEN.-





He leído con muchísimo placer y compartiéndolos en su integridad de concepción y propuestas los artículos publicados en el diario "Tiempo Argentino", en el suplemento económico "ECO", el último  del pasado 19 de enero, de Federico Bernal, titulado "Del laberinto por arriba ... Es posible una YPF como nueva empresa nacional de granos"
En ambos textos se analiza la contextualidad gestada en los mercados interno y externo por las corporaciones que ocupan posiciones dominantes y asfixian por la presión que ejercen con los manejos sobre el dolar y los precios a una población consumidora cautiva a la que convierten en un rehén permanente. Por lo demás me remito a la lectura del artículo y otro anterior en los que se propone utilizar las bocas de expendio de combustibles, estaciones de servicio de YPF, para habilitar en ellas supermercados que expendan productos de almacén, carnes y verduras y frutas, transportadas a dichos centros aprovechándose la infraestructura de distribución de dicha empresa. A ello agrega que, siendo también el Estado, a través del ente petrolero, propietario de Profertil, que produce y distribuye fertilizantes y agroquímicos y cuenta con centros de almacenaje y redes de distribución, se aproveche también esta infraestructura para transportar y distribuir las cosechas de granos y adquirírselas a las cooperativas "afines al modelo vigente" y "ávidas de luchar, con el Estado como socio estratégico", facilitándose así a los productores la colocación de su producción a precios sostén.
Considero que estas propuestas son altamente plausibles, felices y deberían llevarse a la práctica. De este modo el sector público competiría con el sector privado en rubros claves de la economía y podría dar una lucha efectiva contra la inflación, que no se debe a factores estructurales, sino que está producida exclusivamente por estos formadores de precios en las cadenas de valor y que presionan constantemente sobre los mercados. Sobre todo sobre el de la divisa norteamericana cuando dejan de liquidar sus cosechas o cuando hacen triangulaciones con las cargas exportables para eludir el pago de las retenciones. También cuando cartelizados en los rubros de la comercialización en el mercado interno ahogan a los proveedores con sus liberales, tardías y autoritarias formas de pago y suben los precios de sus productos en góndolas hasta el 200 por ciento en innumerables rubros o almacenan y dejan de vender y especulan con la escasez de los productos, asfixiando también en este extremo a los consumidores.
A las iniciativas propuestas por Bernal habría que sumar una ley que castigue certera y severamente a los especuladores, que aumente en la cantidad suficiente y necesaria a cuerpos de inspectores en el seno de la Secretaría de Comercio Interior que controlen el funcionamiento del acuerdo de precios cuidados y sancionen las desviaciones e incumplimientos con inmediatas clausuras,  decomisos y multas, facultándose a tales funcionarios para actuar y proceder sujetos a una decisión judicial posterior, para que los efectos de este control, en lo posible, no puedan ser eludidos con facilidad.
Solamente construyendo y gestionando como lo vienen demostrando los gobiernos desde el 2003 hasta la fecha y desde la política se pueden y deben profundizar los logros alcanzados.

martes, 14 de enero de 2014

NUEVOS INSTRUMENTOS PARA NUEVAS POLÍTICAS




El único medio  legítimo y lícito dentro de una democracia para luchar contra las posiciones dominantes de los monopolios y oligopolios en el mercado de bienes y servicios, conformados por las corporaciones, es competir con ellas en dicho mercado desde políticas de estado que tiendan a corregir la concentración económica porque ésta conspira contra la inclusión social y la distribución equitativa del ingreso.
Sin llegarse a soluciones de políticas macroeconómicas  extremas que tiendan a anular o destruir los incentivos que animan al sector privado nacionalizando todos los sectores de la actividad económica, hay que dar pasos que lleven a ejercer un control que administre y oriente recursos y estrategias de comercialización que coadyuven para mantener estos ideales de inclusión y equidad enunciados, evitándose el desbarajuste y la tiranía que significa que unos pocos impongan a los demás actores más débiles sus pretensiones constantes de máxima rentabilidad. Es decir, es preciso gestar e inaugurar nuevos instrumentos para nuevas políticas.-
En este sentido puede considerarse un progreso el sistema recientemente puesto en marcha de precios cuidados porque permite tener un control y seguimiento de los factores que inciden en el costo de los productos que, en el camino que va del productor al consumidor, justifiquen en los hechos los aumentos de precios, sobre todo de los productos de la canasta familiar que son los que inciden en la disminución del poder adquisitivo del salario y aparecen expuestos en el crecimiento de los índices de inflación.
Pero es preciso avanzar en - como dije - nuevos instrumentos.
En tal sentido cabe observar que la composición oligopólica de quienes hoy dominan el mercado de granos harineros y oleaginosos, de la carne, de los lácteos, porque a través de los acopiadores que pertenecen a ellos mismos adquieren a los productores toda la producción pagando y manipulando los precios que les convienen, podrían y deberían ser interferidos, controlados y monitoreados por organismos estatales que, de manera similar a como actuaron en su momento el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes, le pongan coto a la incesante subida de precios internos y fuga de divisas.
Vale para aprovechar aquellas experiencias históricas utilizar el conocimiento que surja de los acuerdos de precios y del seguimiento y monitoreo cualitativo y cuantitativo en la formación de los costos que ya comenzó a llevarse a cabo. Pensar en un sistema de precios sostén para pagarse a los productores poniéndolos a cubierto de los vaivenes del mercado y asegurándoles una rentabilidad óptima que les permita seguir apostando a futuro. Pensar incluso en una integración vertical de productores, acopiadores, distribuidores y centros de comercialización, realizada en toda la cadena que sale del productor y llega al consumidor exclusivamente por un Estado empresario que compita con los gigantes que todo lo ven y todo lo pueden en materia de precios. Es el único modo de evitar la dispersión y fuga de esfuerzos en la economía equilibrando las posiciones de oferta y demanda, y también, por qué no, si el Estado llegase a exportar por sí mismo contribuiría a cerrar la "plutorragia", permítaseme el neologismo, de riquezas, medidas en dólares, divisa internacional de cambio, que hoy por hoy hace que se pierda gran parte de las ganancias que el país genera en esa tierra del nunca más que propicia el capitalismo deshumanizante que afecta a tantos pueblos del planeta sumiéndolos en la miseria más abyecta y perversa que se pueda imaginar.
Pensar en estos nuevos instrumentos, en su cómo y en realizarlos a través de una legislación que este Gobierno está en condiciones de sancionar y promulgar, es imaginar la posibilidad de  un nuevo país y un futuro diferente en el que el zarandeado y mañido concepto de Estado de Bienestar (Wellfarstate) y Justicia Social sean por fin una realidad.

Amilcar Luis Blanco  (Pintura de "El cuerno de la abundancia")

lunes, 18 de noviembre de 2013

LA INFLACIÓN CAPITALISTA






El capitalismo produce inflación, sobre todo en países en vías de desarrollo, porque los precios de los productos exportables que se comercializan en los mercados externos y en el mercado interno tienden a igualarse expresados en moneda de cambio internacional, como el dolar. No hay así otro remedio, si se quiere seguir conservando el nivel de actividad, esto es de inversión y producción, que procurar achicar la brecha existente entre los precios relativos en ambos mercados. Para ello las medidas que se adopten deben tender, por un lado a proteger al productor local asegurándole la colocación de sus materias primas o manufacturas a precios rentables y, por otro, a cuidar al consumidor y su poder de compra manteniendo los salarios y las jubilaciones adecuados al costo de vida.
Es menester entonces que la producción local exportable se atenga a un tipo de cambio regulado. Es decir que las divisas que ingresan al país por las ventas en el mercado externo tiendan a permanecer en el circuito financiero del país utilizándose para el pago de costos e insumos al tipo de cambio oficial, con lo cual quien produce se lleva un saldo positivo razonable al minimizar sus costos y quien consume se beneficia con un precio para el que su salario alcanza. El llamado dolar blue o dolar negro debería desaparecer de la economía, penalizándose severamente la compra y la venta de esa moneda extranjera con una cotización que no es la adecuada, porque ese dolar únicamente favorece al especulador y a la especulación, además de estimular el gasto suntuario y la fuga constante de divisas ¿Cómo lograrlo? Esa es la pregunta. Difícil de responderse en forma enunciativa y más difícil todavía de concretarse en hechos que lleven a una nueva praxis económica sistemática que mejore el conjunto de la economía. 
Las medidas serían muchas y se relacionarían unas con otras hasta formar un sistema. Evitar que los precios externos expresados en dólares se trasladen a los precios internos expresados en esa misma moneda, y a un tipo de cambio especulativo, debe lograrse no sólo penalizándose su comercialización fuera del circuito oficial, sino consiguiendo captar la divisa a través de una intervención estatal en el mercado de exportación e importación. Perón y Mercante habían creado el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio), institución a través de la cual el Estado adquiría granos, aceites y carnes, pagándoselos a los productores a un precio digno y sostenido y los vendía en el mercado externo captando la tan ansiada divisa y utilizando las diferencias o ganancias obtenidas en el cambio, a través del Banco de Desarrollo Industrial, para promover este rubro económico que produce bienes con alto valor agregado. No se me escapa que hoy el panorama es más complejo y que, en orden a la idea de rearmar al país industrial y tecnológicamente, favoreciéndose la matriz exportadora de productos de valor agregado e incluso de tecnologías de punta, las diferencias en las ganancias de divisas deben orientarse a favorecer a este tipo de industrias y, paralelamente, lo que Perón también hizo en su momento, a invertir en obras de infraestructura pública, pero lo cierto es que, además de defender el modelo, se procuraría evitar así el inútil dispendio de divisas.
Otra medida que parecería adecuada sería la de controlar a los megamercados que integran carteles de comercialización e imponen los precios que quieren al consumidor y pagan a sus proveedores tarde, mal y nunca. Aquí debe aplicarse a rajatablas las leyes que reprimen el monopolio, imponer severas multas, allanar establecimientos y depósitos y decomisar mercaderías de ser preciso.-
Debe también impedirse que vastos porcentajes de ganancias de estos megamercados y de otros establecimientos industriales se giren como utilidades a los accionistas extranjeros. Estas rentabilidades fugan para nunca más volver. Hay que legislar en la materia imponiéndosele a estas filiales la obligación de invertir un importante porcentaje de estos dividendos aquí en el país dando trabajo y produciendo más.-
Sobre todo tenerse en cuenta que son esos formadores de precios quienes avivan la inflación y lo hacen siempre en procura de maximizar ganancias y, con ese propósito, desbarajustan constantemente los equilibrios logrados en el mercado a fuerza de aplicar políticas virtuosas para ganar ellos a la corta o a la larga. Si no se los disciplina son capaces de derrumbar cualquier gobierno y cualquier progreso que en el orden de la inclusión social y la distribución equitativa de la riqueza se haya logrado.

Amílcar Luis Blanco 


jueves, 24 de octubre de 2013

NÉSTOR CARLOS KIRCHNER, LUTO POR EL INSIGNE ABOGADO DE LA REPÚBLICA.-




Publico el artículo que hiciera el día siguiente al fallecimiento de Néstor Carlos Kirchner, el JUEVES, 28 DE OCTUBRE DE 2010, en homenaje a este gran hombre a tres años de su partida, el miercoles 27 de octubre de 2010.- Lo que allí dije es lo que siento y sentiré sobre su persona todos los días que me toque vivir.-


Mi corazón está de luto, junto al de todos los argentinos que hoy y para siempre lamentamos y sentiremos la falta de este hombre preclaro, abogado de la república en el antiguo sentido que tiene la palabra de “cosa pública”, asuntos de todos, del pueblo, de la gente desamparada, que él defendió haciéndoles frente sin eufemismos, con frontalidad, autoridad y valentía, como nunca antes en la historia del país, a los más poderosos de adentro y de afuera. Recordaba el Presidente de Venezuela, Hugo Chavez Frías, que solos los dos, cuando ya Lula se había retirado, antes de que Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia hubieran accedido a las primeras magistraturas, enfrentaron a George Bush quien unido a los entonces líderes políticos de Canada y México quisieron imponer el ALCA en América Latina, y los vencieron. Fue también Néstor Kirchner quien enfrentó al FMI pagándoles íntegramente el saldo de capital de deuda externa; quien se atrevió asimismo ante los acreedores tenedores de la mayor proporción de títulos de deuda pública externa a plantear un rescate o canje por sólo la cuarta parte de su valor, sacando así a la Argentina del default y también de la pesada vigilancia y sumisión a las directivas del FMI y el Banco Mundial. Se plantó ante las fuerzas armadas y le ordenó a Roberto Bendini, entonces comandante del estado mayor conjunto, como comandante en Jefe Supremo de todas ellas, descolgar los retratos de los genocidas Jorge Rafael Videla y Reinaldo Bignone de la galería de la ESMA. Con igual autoridad convocó al entonces Presidente de la Cámara baja, Ricardo Falú para que se organizara el juicio político a los integrantes de la Corte Suprema menemista, la que después conformó, concursándolos y exponiéndolos a la observación pública a los nuevos ministros, juristas que, en ningún caso, le fueron ni le serían adictos, dándole así indiscutible calidad institucional por su cima al Poder Judicial de la Nación. Néstor enfrentó también al monopolio mediático del grupo Clarín con el poderoso Héctor Magnetto a la cabeza. Le quitó el monopolio de explotación del fútbol a esa poderosa corporación y lo restituyó gratis para todos. Alentó y apoyó todos los grandes logros de Cristina en su brillante gestión.

Ayer ha muerto y, como recordara José Pablo Feimman, hasta de Perón se singularizó después de su partida ya que éste último dejó tras de sí a una mujer inepta para el cargo y a un criminal como José López Rega, en cambio él nos deja un cuadro brillante para proseguir con su modelo transformador. ¡Salud Nestor Kirchner, brillante abogado y, junto a su esposa, Cristina Fernández, los dos más grandes mandatarios de la República Argentina, junto a Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón! ¡Cristina, fe y valor, te acompañaremos hasta la victoria siempre!

Amílcar Luis Blanco.

viernes, 30 de agosto de 2013

MAURICIO MACRI, EL CALÍGULA DE LA CIUDAD AUTÓNOMA








"La Legislatura porteña aprobó ayer una ley del macrismo que faculta a la Agencia Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) a denunciar a contribuyentes que fueran considerados como evasores fiscales o tributarios ante la justicia penal y así constituir una causa que podría incluir la pena de prisión."
Esta es una noticia del día ubicable en la red. 
Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, envió al parlamento estadual, la referida ley para sancionar con penas privativas de libertad a los deudores de tasas que no cumplan con sus obligaciones hacia el erario público.
La iniciativa del principal responsable ejecutivo de nuestro distrito federal me trajo a la memoria un pasaje de la obra de Albert Camus, "Calígula", además de la obvia e inescapable evocación de épocas que precedieron al medioevo y a la vigencia del Derecho Romano anterior a la República en la que los acreedores tenían el derecho de vida y muerte sobre su deudor, podían despedazarlo y arrojarlo en trozos al río Tiber, lo que más llama la atención del conductor del PRO es su falta de percepción de los problemas económicos de la gente no rica. El pasaje:
"Quereas.--(Sin inmutarse) ¿Conocéis la frase favorita de Calígula? ... "Después de una ejecución, bosteza y dice con seriedad: "Lo que más admiro es mi insensibilidad" ".- (Acto IV, Escena IV).-
Es increíble que se pueda propiciar en el siglo XXI, más problemático y febril todavía que el XX, la prisión por deudas, en un contexto en el que el Gobierno Nacional, con Cristina Fernández de Kirchner,  trata de solucionar los problemas de la gente mediante la inclusión social y la equidad en la distribución de la riqueza, es de difícil comprensión que exista un responsable ejecutivo de la administración poseído por caprichos antojadizos, veleidosos, desubicados, procesado por escuchas ilegales, que pretenda meter en prisión a la gente por pobreza.
En la lógica, indudablemente alterada desde el punto de vista psíquico, de este líder de derecha los problemas de escasez de medios económicos que determina que alguien no pueda pagar sus deudas se solucionarían encarcelándolo. Tendríamos así las cárceles repletas de hombres y mujeres privados de su libertad por deudas que, obviamente, reincidirían o, tal vez, saldrían a robar para recaer nuevamente en las mazmorras del sistema ideado por Macri ¿ No hace pensar este hombre en ese Calígula, loco de remate?
¿Acaso no se trata del mismo personaje que a la gente en situación de calle que pululaba por las plazas, parques y sitios públicos de la ciudad la echaba a palos con un organismo tristemente célebre que había creado, el mismo que dotó a la policía de la ciudad de pistolas que descargan electricidad sobre quienes son alcanzados por sus rayos, los paralizan y aún pueden provocarles paros cardíacos, el mismo que espiaba clandestinamente a los ciudadanos mediante escuchas telefónicas, el mismo que, asociado a Durán Barba, para derrotar a su oponente Daniel Filmus, llamaba a los votantes contándoles una mentida historia sobre el padre de éste último? 
Las analogías con aquél personaje tiránico y megalómano deberían hacer pensar a quienes encumbran con su voto a los candidatos de su entorno y a él mismo, hacerlos considerar si no actúan un poco como aquel aterrado patriciado romano que rodeaba a Calígula, porque asentir lo que hacía, seguirle la corriente, era la cómoda actitud de evitar el compromiso consigo mismos y con el destino de sus vidas y hasta la de sus descendientes.

Amílcar Luis Blanco  (Fotografía de Malcolm McDowall personificando a Calígula en la película de Tinto Brass)