jueves, 25 de abril de 2013

La presunta "apoliticidad" de la Justicia

                                                









                                                   Semejante presunción es sólo un sofisma y hay que desmontarlo. Los hombres somos animales políticos según lo descubriera Aristóteles cinco siglos antes de Cristo. El "zoom politikon" que somos, en cada acto que realizamos, se totaliza como resultado de lo que elegimos ser y en esa totalización expresa su historia personal, su ideología y ese porvenir que se plantea "para sí" mismo y que es el no ser hacia el que constantemente huimos para significar y significarnos, según lo explicara pormenorizadamente el filósofo existencialista francés Jean Paul Sartre. Los jueces son hombres políticos que, cuando sentencian, actualizan y totalizan su "existenciariedad" cotidiana. No puede, por consiguiente, existir una Justicia que sea "apolítica".-

                                                         Dicho esto, debemos advertir, darnos cuenta, de que los denuestos dirigidos como críticas serias por los opositores al proyecto democratizador de la Justicia, enviado por la Presidente al Congreso de la Nación, para que los consejeros, que integran el Consejo de la Magistratura, institución  que interviene en el nombramiento, suspensión y remoción de los magistrados, sean elegidos por el sufragio directo, universal y obligatorio del Pueblo de la Nación y como sus representantes directos en ejercicio de su poder y soberanía constituyente, fundados en que el partido gobernante pasaría a dominar y enseñorearse del Poder Judicial, no constituyen objeciones serias y realistas ya que el estribo filosófico en el que se apoyan es falso. Dicen que los jueces no tendrían independencia, ni juzgarían con imparcialidad.-

                                                            ¿Cuándo, en que época histórica, en qué lugar de la tierra, los jueces juzgaron con independencia e imparcialidad? ¿Acaso cuando prolongan "sine die" cautelares que favorecen a los grupos económicos o a las corporaciones en detrimento del Pueblo de la Nación y  del erario público? ¿Acaso cuando han puesto por encima o en un pie de igualdad a los bandos militares con la Constitución Nacional legitimando a las Juntas militares genocidas? ¿Acaso cuando han aplicado las leyes de obediencia debida y punto final?

                                                              Los jueces han respondido siempre a sus ideologías liberales y conservadoras y han dependido también siempre de sus patrones terratenientes, industriales, comerciantes, dueños de medios y a las clases poderosas encarnadas en las corporaciones profesionales o sindicales. Han sido siempre fieles a historias personales y existencias cuyas subjetividades estuvieron impregnadas no sólo de esa ideología sino también de las ventajas, privilegios, prebendas y comodidades inherentes a las clases ricas y poderosas de las que provienen, a las que en general pertenecen y de las que son también tributarios.

                                                                   Pero, ¿quiénes son los más necesitados de Justicia, de inclusión, de equidad en la distribución del ingreso y de sus derechos? No son los ricos precisamente, no son las corporaciones, no son los que lo tienen todo.- Los más necesitados de Justicia son los que viven o "existen" meramente en el desamparo, en la intemperie, los parias, los pobres.-

                                                                   Así entonces, una ideología que los abrace y los comprenda, que no los excluya, que siguiendo la ejemplaridad cristiana se incline por la solidaridad y, entre otras cosas, como actitud fundante de una nueva Justicia, de una Justicia para ellos y para todos, se quite el sayo viscoso de la hipocresía, y les permita votar y elegir a quienes han de representarlos para que, a su turno, esos representantes puedan nombrar, sancionar y remover los jueces que serán los nuevos titulares de esa nueva Justicia, para que ésta exprese en sentencias inspiradas en una ideología democrática, popular o populista, como quieran llamarla, ese genuino poder que ese Pueblo les trasmita, es una transformación, un progreso, un avance hacia la verdad que hay que saludar como auspicioso.-

Amílcar Luis Blanco (Fresco publicado por Gonzalo Gamio en "Justicia distributiva...")

jueves, 18 de abril de 2013

LA MARCHA DE NADIE (Comentario a propósito del 18A)

                                                 














                                                  En realidad la oposición se repugna a sí misma en esta marcha de hoy, 18 de abril.- Ninguno de ellos le habla a la gente reunida en Plaza de Mayo o en el Obelisco para movilizarlos en pro de propuestas concretas.- Tampoco tienen ninguna, ni les preocupa.- Nada los preocupa porque nada los ocupa.- Se rasgan las vestiduras como pésimos actores a quienes se les nota que los sentimientos de moralina, el barniz de humanismo que pretenden, es fingido.- Los veo en la pantalla de mi televisor deambulando a la deriva con la gente.- Elisa Carrió junto a Pino Solanas,  alternativamente interpelados por los micrófonos y las cámaras.- Ellos están en contra, siempre están en contra. Les basta con  producir declaraciones denostatorias y gradilocuentes.- Ninguna crítica seria, ninguna idea, ninguna propuesta concreta.- Hay dirigentes políticos que lo único que tienen en común es estar en contra del gobierno, y de la política. Diputados, senadores, asisten a la marcha como si ellos no formaran parte del Poder Legislativo del Estado. Proceden como si no hubiesen sido electos por el sufragio universal, secreto y obligatorio que los llevó a poder sentarse en sus bancas para cobrar sus jubilosas dietas.- Como si no tuvieran responsabilidad ninguna en debatir, legislar y sancionar leyes.- Como si no vivieran de la política.- Obran con perfecta desvergüenza y acendrado cinismo. Se unen a oradores circunstanciales, de barricada y se juntan también entre ellos físicamente, como objetos, como si no tuviesen pensamientos sino únicamente cuerpos y caras  ¿Porque cómo pueden unirse Cecilia Pando con Victoria Donda, es decir, marchar juntas? Carteles y pancartas con leyendas injuriosas sobre la presidente portadas por energúmenos y energúmenas de la clase media que pasan de la pusilanimidad a la ostentación haciendo gala de un dilentantismo superficial, grotesco, obsceno. 
                                     Una heroica periodista, Cynthia García, trabándose en reñidas entrevistas con personas que le gritan y la topan con epítetos, interjecciones y denuestos que son como piedras arrojadas a la marchanta, a boca de jarro.- En algún rincón de la calle, Castex, con su cara de careta, barbada, amarillenta, que parece de plástico, arengando a un grupo de curiosos en tono quejoso y descerrajando sobre sus oídos con voz chillona referencias a la corrupción, la inseguridad y la inflación.- Lo que uno concluye es que los grupos mediáticos monopólicos han dañado en la gente su sentido común, incluso su sentido crítico, dispersándolo, batiéndolo casi a punto de nieve con el azúcar insustancial de los dimes y diretes, hasta volverlo un merengue sólido.- Los interpelados se muestran exasperados, impermeables al dialogo, no tienen líderes, proyectos ni ideas, sólo exteriorizan estados de ánimo negativos, agresivos, violentos, depresiones crónicas, broncas, impotencias de sus propios destinos personales que trasladan en corrientes de odio hacia los políticos y la política. Están envenenados, patológicamente afectados, además de por sus dificultades reales que, en mayor o menor grado, todos tenemos, por las mentiras, las tergiversaciones, las informaciones sesgadas que no les dan cuartel y atiborran sus imaginarios colectivos con la doxa de la ignorancia y el chusmerío fácil de los que tienen poco que perder y mucho que ganar confundiéndolos .-

                                          Lamentablemente, la impresión que me produce esta absurda, delirante y lunática concentración de gente, desarticulada, invertebrada, a la deriva, es la de una caravana de locos y mendigos que cada vez más piden una limosna de claridad y buena fe, de consideración, sensatez, respeto y honestidad por parte de quienes ejercen el poder, sobre todo el poder de informarlos y de interpretar las noticias. Un periodista vedette, como Lanata por ejemplo, que descarga continuas insensateces utilizando un lenguaje de petulante y perdonavidas, que se manifiesta con absoluto cinismo y desprecio por la verdad, articulistas o editorialistas como los que escriben en Clarín y La Nación o propalan por Radio Mitre o TN la retahíla de estupideces constantes para poder mantener sus estatus,  sus elevados estándares de vida, que avergüenzan y envilecen la profesión de periodistas.
                                                En realidad la marcha de hoy, 18 de abril, termina por ser la marcha de nadie, la de sombras sólidas, zombies fabricados por los medios.-

Amílcar Luis Blanco  ("La romería de San Isidro" por Francisco de Goya y Lucientes)

EL TOTALITARISMO DE LOS MEDIOS Y LA VISTA GORDA DE LA JUSTICIA


"Señora de ojos vendados
que estás en los tribunales
sin ver a los abogados
baja de tus pedestales,
quítate la venda y mira
cuánta mentira..."

María Elena Walsh

                                       Parece que el totalitarismo de los medios no molesta a la Señora de ojos vendados. El fallo de Cámara, del miércoles 17 del mes en curso, que da la razón al Grupo Clarín y declara la inconstitucionalidad de los artículos 45 y 48 de la ley de medios de comunicación audiovisual ha inclinado la balanza, entre el derecho a la información plural y el poder económico, por éste último. Ha tenido en cuenta que la ecuación económica de rentabilidad que el Grupo obtiene, manteniendo el crecido número de operadoras de cable por televisión y estaciones radiales,  que lo colocan en una posición dominante en el mercado de los medios, es más importante que el derecho que tienen los operadores independientes, cuya proporcionalidad aseguraría la difusión de noticias y opiniones no regidas exclusivamente por un principio crematístico, el desmedido afán de lucro, sino por criterios inspirados en posiciones cuyas finalidades tienen que ver con la educación, la ciencia, la ética y la cultura, para que cada uno de los que  reciban la variedad de noticias y opiniones puedan construír, ejercitando el criterio, verdades que les pertenezcan y estén más allá del miedo a perder la tutela que el grupo y sus avisadores puedan proporcionarles. Entre los monopolios y quienes podrían comercializar, con la vigencia de esos artículos de la norma en crisis, el servicio de información en un crecido número, gestando así una concurrencia a ese mercado de competencia perfecta, en el sentido que Adam Smith daba en "La riqueza de las naciones" a este concepto, los camaristas, de viajes y estadías pagados en Miami por el privilegiado grupo económico, han elegido dejar que este gigante avasallador y formateador de subjetividades siga cerniéndose y mandando sobre la enorme porción de sus televidentes y escuchas que seguirán  consumiendo así, sin defensa ni prevención, las toxicidades, tergiversaciones y mentiras que este desaprensivo Goliat seguirá propalando alegremente.-
                                                  Otros horizontes se abrirían para quienes encienden el televisor o el aparato de radio si en vez de escuchar la sempiterna monserga que desde hace décadas les lava los cerebros con las mismas opiniones, las mismas noticias sesgadas, cortadas y medidas conforme a los intereses que los miembros del grupo defienden, pudieran ver y oír, además de a estos mistificadores, a otros operadores cuyos puntos de vista difieren, en modo antitético, de los que hoy monopolizan los medios, porque el espectro radioeléctrico y televisivo estuviera repartido con equidad y verdadera Justicia.-

                                                             A la Justicia se le pide, según la antigua definición de Ulpiano, que de a cada uno lo suyo, que se comporte con equidad y equilibrio, sobre todo que reparta el poder en cantidades equivalentes y, ya se sabe, desde Foucault en adelante, que saber es poder y que ese saber o conocer se nutre del derecho a informarse libremente y a tomar de la oferta mediática lo que nos parezca adecuado escuchando a todos por igual y no a uno solo como si fuera el único, para que, de paso, sus riquezas no decrezcan.-

                                                                  Los votos de Najurieta, Guarinoni y de las Carreras, coinciden en distinguir el servicio que se presta a través del espectro radioeléctrico, limitado y susceptible de reglamentación estatal que quiebre el monopolio y asegure la pluralidad de contenidos, lo que sí consideran constitucional, del servicio que se presta a través del medio físico, cable, ilimitado en sus posibilidades, insusceptible entonces de extremada regulación, que puede y debe ser escrutada así con estrictez por la Justicia en cuanto a su razonabilidad y constitucionalidad.- En este último caso entienden que la integración vertical y economía a escala que asegure una millonaria audiencia, garantiza a la par una cuantiosa publicidad y a la postre una rentabilidad que la hace sustentable.- Razonan que si se aplicaran las restricciones del art. 45 de la ley 26.566, que permiten un solo prestador para el aire o el cable en una misma localidad, pero no su concurrencia, la televisión por cable quedaría irrazonable e inconstitucionalmente restringida con relación a su competidor satelital (Direct TV) que llega con su pluralidad de contenidos a una vasta audiencia cuantitativamente similar a la de Cablevisión, colocándola a esta última en una situación desventajosa.- Estas razones del fallo  están notoriamente unilateralizadas a favor del Grupo Clarín. Dejando de lado otras cosideraciones, ¿ qué impediría que este Grupo compitiese en igualdad de condiciones produciendo su propia emisión satelital con Direct TV?, nada ¿Por qué perjudicar a los pequeños cableoperadores locales disminuyéndoles o enervándoles sus derechos a propalar contenidos en sus propias localidades al imponerles la hegemonía y la potencia del grupo económico poderosísimo con el que no pueden competir? ¿Por qué razón el grupo Clarín no compite con  Direct TV en su propio terreno? ¿Por qué, manteniendo sus privilegios de licenciatarios, tiene que hacerlo desde el cable? Es muy sencilla la respuesta, para que sus suscriptores queden cautivos de esos servicios y no puedan contratar otros más baratos y en manos de prestadores locales, aunque éstos, incluso, creen fuentes de trabajo y para que acceder al cable, caro para una gran mayoría, signifique acceder a la única información posible. Debo agregar que quienes utilizan Direct  TV pueden acceder únicamente a los canales que pueden pagar, de contenidos cuantitativos y cualitativos mayores y más diversos que los que utilizan Cablevisión, quienes se ven obligados a aceptar la grilla que esta  empresa les ofrece, sin poder variarla.- En suma, Cablevisión monopoliza el servicio, sin competencia y desde el cable, para que no decrezcan ni su influencia en las subjetividades ni las riquezas del Grupo a que pertenece.

                                                                Que decrezcan si tienen que hacerlo en beneficio del derecho a informarnos y que se repartan entre múltiples prestadores del servicio porque en la tesitura que ha defendido la Cámara, aunque cite fallos estadounidenses del dudoso primer mundo del consumo y la globalización, nos empobrecemos todos económica y culturalmente.-

Amílcar Luis Blanco


jueves, 14 de marzo de 2013

FRANCISCO I y LA DIFICIL RELACIÓN DEL PODER DIVINO CON EL PODER SECULAR.-






                               La vieja iglesia de Roma, consolidada con sus perfiles más o menos definitivos a partir del Concilio de Nicea en el Siglo IV despues de Cristo con la regencia del Emperador Constantino, ha llevado desde entonces y hasta el presente muy difíciles relaciones con los poderes temporales. Es que, efectívamente, su reino no es de este mundo. Ella impera sobre la fe y las creencias de sus fieles, millones en todo el mundo. La consagración de Jorge Bergoglio, cardenal argentino, arzobispo de Buenos Aires, como Papa Francisco I y el hecho de que pase a ocupar el trono de Pedro en la tierra, renovará sus dificultades frente a un gobierno como el de Cristina Kirchner, nacional y popular. Y eso porque los roles y las metas se confunden en la praxis cotidiana de la acción política que afecta material y espiritualmente a los fieles en su doble condición de tales y de ciudadanos.
La política secular y ordinaria requiere constantemente acciones y definiciones que recaen inmediatamente en la vida gregaria, afecta las condiciones materiales de vida. El fenómeno inflacionario, los salarios y los precios, la salud, la justicia, la educación, las obras y servicios públicos, el empleo, las oportunidades para trabajar, la movilidad social, la familia, la ancianidad, la pobreza, la marginalidad, la inclusión social, la equidad o inequidad en la distribución del ingreso, requieren de acciones prácticas, a veces urgentes, que comprometen al gobierno y a sus funcionarios, a los parlamentarios, a los integrantes del poder judicial, de modo que el éxito o fracaso que obtengan o no en estas materias se mide, gestiona y ejecuta con cierta prontitud histórica. Estos procesos, para bien o para mal, están en estado de abiertos como las heridas, en ascuas o en esperas, hasta que se totalizan en un resultado concreto.
                              En cambio en el reinado espiritual de la iglesia no se esperan medidas, resoluciones, prácticas inmediatas, urgentes, que tiendan a solucionar los problemas que se plantean en la interacción mundana de los componentes de la comunidad política. Los fieles acuden al rezo y a los sacramentos rogando a Dios y a la Virgen desde la Fe y sólo se espera de la iglesia por parte de ellos el soporte espiritual, el consuelo salvífico para seguir adelante. A Dios no se le exigen respuestas concretas. En  definitiva su reino no es de este mundo y, a la postre, los fieles serán remitidos al cielo, al purgatorio o al infierno.
Ello hace que la competencia entre ambos poderes, el terrenal y político y el eclesial y espiritual, sea siempre desdorosa para la política, ya que la iglesia en su vasta y compleja organización mundial y en la conexión con lo divino que se le atribuye puede absorber y metabolizar, digerir y separar en sus componentes elementales, y si es preciso hasta expulsarlos, problemas tan peliagudos como, por ejemplo, el de la pedofilia, el de su pasado inquisitorial, incluso el de sus yerros y complicidades con regímenes autoritarios y genocidas.
Todo esto, es decir los pecados, serán perdonados por la indulgencia divina pasando por las aguas del arrepentimiento en el sacramento de la confesión y posterior comunión con el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo en  la eucaristía.
A los políticos no les va tan bien, no son jamás perdonados cuando se equivocan y suelen pagar amargamente las consecuencias, no sólo las que corresponden a sus equivocaciones, muchas veces las que tienen que ver con las ideologías que profesan y que han inspirado sus acciones. Y lo peor para ellos es que no los siguen fieles o creyentes sino gente que espera resultados.
                           En materia de liderazgos deberá pensarse que el impulso inconsciente, refractario a la razón y basado en la creencia, que lleva a los fieles a adherir a las líneas de pensamiento que descienden del púlpito, suele ser muy fuerte, incluso generar fanatismos que movilizan inmensas mayorías, en cambio, el que inspira a quienes adoptan un ideario o modelo político afecta, en crecidísimo número, no a quienes han internalizado ideologías a despecho de sus creencias o a quienes son ateos, sino a los que se mueven entre ambos mundos, el espiritual y el material, y esperan de este último milagros que jamás obtendrán y, por lo mismo, harán de su desilusión el poderoso móvil que los lleve de vuelta al refugio de sus creencias, las cuales, obviamente, siguen teniendo la milenaria fuerza y el intangible prestigio de la verdad revelada.
                            Todo esto lleva a considerar que entre nuestra Presidente, Cristina Fernández y el nuevo Papa argentino, Francisco I, deberá tejerse un fino y complejo entramado en el que cada uno respete las incumbencias del otro y, en el caso del nóvel Pontífice, hago votos para que Dios lo inspire especialmente para ese entendimiento porque redundará en beneficio de todos.

Amílcar Luis Blanco

domingo, 10 de marzo de 2013

HUGO CHÁVEZ, EMBLEMÁTICO Y VALIOSO.-




La muerte de Hugo Chávez Frías significa una enorme pérdida para Venezuela, para Sudamérica y para el Mundo.El valor simbólico y emblemático de su obra en favor de los pobres y marginados y de la unidad de los pueblos del sur americano que fueran también los sueños de Simón Bolivar, José Martí y San Martín se proyecta y seguirá trasmitiéndose de generación en generación para todos quienes pensamos y pensaremos que la verdadera Democracia se construye para la inclusión social y la repartición equitativa de la riqueza entre todos.
Sabido es que las verdades son relativas, unilaterales e inherentes a los intereses egoístas de los grupos humanos y quienes consiguen imponer su verdad relativa a los demás grupos o clases tratan de convertirla en única y absoluta y, sobre todo desde los medios gráficos y audiovisuales dominantes, la propagan y siembran, inseminan o inoculan, en las mentes o subjetividades de la mayor cantidad de gente que pueden. Y, en estos casos, la técnica de inseminación o inoculación consiste en introducir la estupidez y el vacío, o la atención sobre tópicos de frivolidad manifiesta en sus conciencias para  imbecilizarlos y poder de ese modo manipularlos.
Por ello cobra su relieve por su acierto, la frase de Mariano Moreno, que dice: "Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que debe y lo que puede, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar entre mil incertidumbres será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía"
Quienes aborrecen a Chávez y están en las antípodas de la verdad en la que creo y que él representa seguirán sosteniendo que él es un tirano. La gran mayoría de quienes opinen de ese modo, repitiendo así el pensamiento que les han sembrado, inseminado o inoculado los poderosos para seguir explotándolos, no se ilustrarán, no conocerán lo que valen, lo que deben y lo que pueden, porque están y estarán grávidos de ilusiones e incertidumbres y, en el mejor de los casos, vacilarán en todo lo que emprendan y, muy posiblemente, fracasarán también.
Si analizan y estudian desprejuiciadamente la vida, trayectoria y obra de Hugo Chávez Frías podrán ingresar de una buena vez por todas en la verdadera historia real en la que creo y dejarán de flotar en la realidad virtual de ilusiones e incertidumbres que proponen los monopolios mediáticos y que son propiamente irrealidades con las que se los confunde, es decir, tergiversaciones y mentiras.
Ilustrarse es también informarse a partir de diferentes voces y perspectivas, es caminar los días y los suelos con los propios pies, atravesar las atmósferas y los ambientes y respirar el aire de las calles con nuestros pulmones, escuchar y ver con oídos y ojos propios, a quienes hacen lo que dicen y entregan la vida por sus ideales. Gente como Hugo Chávez, como el Che Guevara, como Eva Perón, prefiguran un futuro en el que las verdades puedan coexistir sin pretender imponerse como únicas.  La antítesis de la tiranía es la pluralidad, el respeto, la no manipulación y uso de los seres humanos para fines que benefician a unos pocos. No legitimar la infausta mezcla de los ideales con los intereses. Es liberarse de la tutela, siempre aviesa e interesada, de los poderosos que instrumentan y usan a los demás y que son siempre minorías que reniegan de las mayorías populares porque la verdadera Libertad, la que crea y establece oportunidades para todos y se escribe con mayúscula no les conviene. Ellos están acostumbrados a su pequeña libertad, la de los privilegios y prebendas, la que tratan de sembrar, inseminar, inocular, desde los medios de los que se han adueñado como parte de su desmesurada riqueza material y a la que disfrazan siempre con una retórica grandilocuente. Tienen derecho a ser retóricos y grandilocuentes, pero quienes no pensamos como ellos tenemos derecho a exigir que sean una voz más en un concierto de otras voces y no la única voz.

Amílcar Luis Blanco

viernes, 25 de enero de 2013

LA ACTITUD ELUSIVA Y EL VALOR DE LA LUCHA.-







Eludir, esquivar, propio de lo lábil de la consciencia, de su metonimia encubridora. De ese “para sí” que lleva todo “en sí” existente, según Sartre; ese agujero de la nada en el ser que somos sin ser. Aunque parezca complicado nuestra más compartida actitud, potenciada por esa carencia ontológica que nos posibilita como seres, es escapar, huír, irnos de las situaciones de hecho, fácticas, que requieren que nos comprometamos con ellas, que les pongamos el cuerpo y, más propiamente, el cuerpo y el alma para que nos golpeen todos los palos y/o nos encumbren todas las alabanzas.
Las actitudes solipsistas, egoistas, menos comprometidas, son las más cómodas. Dan la razón a Tomas Hobbes, a su opinión acerca de nosotros y de sí mismo, los seres humanos, como intrínsecamente malos.
Pero, además, explican las preponderantes conductas de quienes vivimos en esta sociedad consumística y devoradora, el “no te metás”, el “sálvese quien pueda”, el “después de mi el diluvio”, el “ande yo caliente y ríase la gente” que recoge Quevedo y el sin fin de actitudes en las que, aparentemente, quedaríamos a salvo del caos, de la contaminación destructiva de tantos males insidiosos que reptan, caminan y vuelan por este mundo y que pujan por tomarnos, deshacernos y consumirnos también. Lo que justifica nuestra angustia existencial y nuestra pragmática decisión de fuga incesante.  Y, en lo que toca a la política y al tomar partido por la acción o la palabra, o por ambas, la de eludir es la actitud que puede convertirse en el salvavidas que nos rescate del naufragio o el golpe de gracia que nos darían nuestros ocasionales enemigos o adversarios si llegáramos a pronunciarnos a favor o en contra. Debemos cuerpear, esquivar, eludir la definición que nos dejaría casi siempre “expuestos”, listos para recibir el golpe o la bofetada, en pocas palabras “con el culo al aire”.- Nos convertimos entonces en neutrales, sin color, asépticos, prescindentes o advenedizos.-
Sin embargo semejante salvación es  aparente siempre porque aún cuando nos afirmemos en una posición, aunque estemos, por ejemplo, a favor o en contra de la ley de medios, a favor o en contra de la carta de la presidenta a Darín, a favor o en contra de la minería a cielo abierto, a favor o en contra de los fondos buitre, aún en estos casos, el mundo sigue andando e infinidad de veces la impasibilidad de ese desenvolvimiento mundano frente a nuestras posturas y opiniones hace que nos sintamos como motas de polvo, como material descartable, como objetos a la deriva; propiamente como ese “no ser”, como ese agujero insaciable en el que todo se pierde y no es pero que custodiamos con toda la débil fuerza de nuestra existencia. La débilidad de nuestra ilusión perfora nuestra angustia y trae hasta nosotros una fuerza desconocida y nueva. En medio del absurdo luchamos en pos de algo mejor.
Entonces uno evoca a los poetas que más lo han sensibilizado. Entre ellos, el gran Miguel Hernández, de Orihuela, España, cuando en su enorme poema “Sino sangriento”  se refiere al albañil de sangre y dice: “Un albañil de sangre, muerto y rojo,
llueve y cuelga su blusa cada día
en los alrededores de mi ojo,
y cada noche con el alma mía,
y hasta con las pestañas lo recojo”. 
Es decir ese rescatarnos cotidianamente para seguir viviendo supone un compromiso constante y comunitario, el único virtuoso y ético, valioso, atribuible a nuestra libertad, ya no sólo como condena en el sentido sartreano, ontológico y trascendental, sino como proeza, épica y sostén de nuestra posibilidad como especie y aunque el mar de la nada, de la nihilización constante, imprescindible incluso para poder pensarnos, tienda a ahogarnos y convertirnos en pura contingencia, la que, como se sabe, es la muerte misma, la que nos desvive, aún así debemos rescatarnos y definirnos y luchar.
Cuando uno escucha y lee cómo los vietnamitas lucharon contra el ejército más poderoso de la tierra, cavando doscientos cincuenta kilómetros de túneles, comiendo sólo arroz, reciclando armas que sus enemigos dejaban abandonadas, cuando uno evoca las gestas patrióticas del pueblo en armas en el ejército del norte comandado por Belgrano en la segunda década del siglo XIX, y numerosas luchas y gestas comunitarias y populares, no puede menos que abominar de las actitudes elusivas y las escapatorias individualistas y revalorizar las otras, las de compromiso, solidaridad activa y lucha constante. Sólo de ese modo y en todos los frentes podremos salvarnos como especie

Amílcar Luis Blanco

lunes, 14 de enero de 2013

A propósito del capitalismo





















El capitalismo, como forma del liberalismo económico, debería quedar relegado a una técnica útil únicamente en un sistema político, económico y social que, desde lo jurídico, asegurase la equidad en la distribución de la riqueza. Ponerlo como "axis mundi" o eje de la economía resulta, por lo menos, anacrónico e, indiscutiblemente, antifuncional y regresivo. Si bien el incentivo de la expectativa de ganancia es motivador para quien crea y produce en este campo y no sería jamás recomendable un cuadro de situación jurídico político que lo desconociese o aplazase, lo que derivaría en un verdadero totalitarismo regresivo en todo sentido, sí en cambio es conveniente que se lo regule en función de las necesidades y derechos de quienes integran la sociedad, dado que en su seno hay seres humanos que cumplen y encarnan una pluralidad de vocaciones diferentes que deben integrarse con la vocación de ganancia.
Incluso desde la educación debe predicarse que la inclinación a ganar dinero no debe practicarse sin el correspondiente sentido ético o moral que la acompañe. Un estafador, un ladrón, están tan imbuidos por la ambición de la riqueza como un industrial, un comerciante, un profesional o cualquier otro mortal. La diferencia es que en los primeros no hay escrúpulos o consideraciones valorativas hacia sus prójimos que detengan sus impulsos o apetencias como si existen, o deberían existir, esas estimaciones en los otros. En derecho se dice "neminen laedere", no dañar, no vulnerar, no herir al otro; respetarlo en su integridad. La ética predica incluso la ayuda, la solidaridad. Las religiones, la judeo cristiana en particular, hablan de caridad, una de las tres virtudes teologales.
¿Pero qué ocurre cuando lo axiológico, lo ético, los valores, se transforman en meras formas, cuando se recurre a la hipocresía y el cinismo y, con habilísimos subterfugios y chicaneo leguleyo se hace una simulación, una parodia constante de estos valores y se los burla, se los desconoce? Como las conductas virtuosas están prescriptas por normas éticas se cae entonces en lo que se denomina la "anomia". Es decir, se actúa en un mundo "anómico", sin normas, en el que cada uno aspira a sobrepujar y superar al otro en una competitividad hueca y vacía.
El caos, el desorden, que generan las conductas anómicas en una sociedad llevan a la debacle, al derrumbe de la organización jurídico política, al "sálvese quien pueda" y, por supuesto, a la exclusión y marginación de vastos sectores que son explotados por los inescrupulosos. Por eso el capitalismo es regresivo, anacrónico. Pone en retroceso el crecimiento individual y colectivo al destruir los valores que alimentan  el equilibrio vital de una comunidad y la transforma en injusta porque algunos se quedan con lo que a otros les falta. La idea de la justicia social es que no le falte nada de lo elemental a nadie aunque otros puedan tener más porque se les retribuya su capacidad o ambición o ambas, pero siempre ese tener más debe encontrar un límite en función de lo social. Nadie puede tener derechos adquiridos contra los del conjunto de una sociedad. Hay valores que, desde antaño, son de orden público. Esto ya fue visto y predicado por distintos filósofos: Aristóteles, Marx, Sartre, por citar algunos.
Pero lo disvalioso sucede cuando la idea de ganancia individual es la que prima, la que aspira a ser y es, de hecho, la "episteme" o el principio a partir del cual las políticas se proponen sus planes de acción. El móvil crematístico, el deseo de lucro, que anima a quienes trabajan, debe redundar en beneficio y mejoramiento de sus vidas, contribuyéndose, más allá de lo que estas produzcan o generen materialmente, a la formación de un capital que, aunque generado por una "plus valía" o proporción de trabajo no remunerado al trabajador individualmente, sirva como excedente que deba volver a todo el conjunto social y distribuirse con equidad.- La idea es que no puede redundar exclusivamente en beneficio de una persona o grupo de personas porque entonces se transforma en caos, desorden e injusticia social y material.


Amilcar Luis Blanco