lunes, 23 de febrero de 2015

¿Será Borges el culpable? (Este es otro artículo debido a la pluma de Mario Goloboff que refiere el caso Nisman a las ficciones borgeanas: Me pareció interesante y significativo porque a veces la ficción se cierne sobre la realidad y al publicarse devela un poco de su misterio y otras veces la realidad eclipsa a la ficción como ya dijera Oscar Wilde)

¿Será Borges el culpable?

 Por Mario Goloboff *

Poco importa si el autor de la obra (o el director de la puesta) se llama Alberto Nisman, un dirigente iraní, la CIA o los Comandos Vengadores de Oriente; lo que incumbe es el libro: estamos frente a una mimética duplicación de la vida (social, política, histórica) y, simultáneamente, ante su teatralización. Vivimos la realidad, y vivimos, casi sin saberlo o sin querer saberlo o simulando no querer saberlo, su representación. Es una pieza en la que no se ven las fisuras ni el consabido y previsible espejo, en una exposición del presente que parece casi única, sin pliegues, sin margen, pero que es, profundamente, dupla. Por una singular virtud argentina, solemos transitar la historia y, al mismo tiempo, fingiendo ignorarlo, su escenificación.
Dos amigos, muy queridos ambos, ubicados uno a cada lado de la barra, como corresponde hoy a la convivialidad telúrica, conocedores de Jorge Luis Borges (excepcionales conocedores de Borges, quien ha sido, de lejos, el escritor argentino más citado, expresa o tácitamente, en las actuales circunstancias), recorren mentalmente la obra de nuestro autor, pero no coinciden en atribuir el antecedente de la muerte ominosa del fiscal a un texto preciso. Aciertan en adjudicar la trama de ella, hasta hoy jurídicamente dudosa, a “casi toda su obra” (Horacio González) o vacilan entre “El muerto” y algún diferente relato (Luis Gregorich), pero no llegan a ver, me parece, lo que me permito considerar el antecedente mayor, fruto de la más esencial esencia borgeana: el doble, el otro. Quizá porque, respetuosamente, discrepo sobre el sentido que habría que otorgar a este crimen, a los anteriores comportamientos y actividades de la víctima, a la función del resto de los personajes.
“La acción transcurre en un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, la república de Venecia, algún estado sudamericano o balcánico... Ha transcurrido, mejor dicho, pues aunque el narrador es contemporáneo, la historia referida por él ocurrió al promediar o al empezar el siglo XIX. Digamos (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824. /.../ Kilpatrick fue ultimado en un teatro, pero de teatro hizo también la entera ciudad, y los actores fueron legión, y el drama coronado por su muerte abarcó muchos días y muchas noches.”
La trama, explicitada por el propio Borges, es, sin embargo, simple: rebeldes irlandeses, o de cualquier otro lugar, descubren que uno de sus máximos dirigentes se ha pasado al enemigo. Una vez desenmascarado, resuelven, con su consentimiento y hasta con su firma, ajusticiarlo. Pero no como traidor, porque ello desprestigiaría a todo el movimiento, sino como víctima del enemigo. Eligen la hora y el día, y arman el escenario, en un teatro. Allí, a la vista de todo el mundo, el traidor es objeto de un atentado que le lleva la vida. Muere, ante todos, como un héroe de la insurrección, en manos de una bala enemiga que, nadie duda, proviene del odiado inglés. Sólo sus compañeros conocen la verdad, pero, como ésta no les conviene, la callan para siempre: “Tema del traidor y del héroe” (publicado en Sur, nº 112, de 1944, y luego en Ficciones, 1944).
Ahora, la Presidenta agrega y menciona, con su impecable visión política, otro antecedente y por primera vez, “el hilo de Ariadna”, para abrir y cerrar su discurso, y salir de este laberinto, hilo que figura, cierto, en el cuento “La casa de Asterión”, aparecido en Los Anales de Buenos Aires, nº 15-16, mayo-junio de 1947, y luego en El Aleph, el libro que Jorge Luis Borges publicaba en 1949. “También eso, tal vez, estaba previsto.”
* Escritor, docente universitario.

Rienda corta para los espías argentinos (Reproduzco otro artículo del jueves 29 de enero de 2015 de un gran periodista y escritor argentino Horacio Verbitsky, que también revela verdades sobre el caso Nisman y que permitirá a lectores de otras latitudes entender algo mejor las circunstancias que lo rodearon y lo rodean)

Rienda corta para los espías argentinos

En su edición de ayer, el diario estadounidense The New York Times publicó una nota sobre el caso Nisman escrita por Horacio Verbitsky. Aquí se reproduce el texto completo.
 Por Horacio Verbitsky

El 14 de enero el fiscal Alberto Nisman acusó a la presidente Cristina Fernández de Kirchner y a su ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman de encubrir la denunciada participación de Irán en un ataque terrorista de 1994.
Nisman fue hallado muerto cuatro días después, horas antes de su programada presentación para exponer sobre sus hallazgos ante el Congreso. Los títulos de los diarios en todo el mundo sugirieron que el gobierno tenía alguna responsabilidad en una de esas tragedias, o en ambas. Yo no lo creo.
Antes de que lo encontraran con una bala en la cabeza, Nisman había investigado durante casi una década el peor ataque terrorista en la historia argentina, la voladura del centro comunitario judío de Buenos Aires, que mató a 85 personas en julio de 1994. Su muerte conmovió al país y distrajo la atención de su escrito acusatorio de 290 fojas. La oposición veía la audiencia en el Congreso como un arma contra el gobierno mientras el partido gobernante se preparaba para señalar los puntos más débiles del escrito.
Los medios están filtrando fragmentos de 5.000 horas de grabaciones telefónicas de Inteligencia, en las cuales no se escucha a la presidente ni a su canciller. Además sobran los rumores acerca de si Nisman fue asesinado o se suicidó. La señora Kirchner osciló entre suponer que fue un suicido y sugerir que no lo fue. En un año electoral, aunque ella no puede postularse para un nuevo mandato, estas vacilaciones no favorecen a su partido.
Especulaciones a un lado, es importante cuestionar la exactitud de los cargos contenidos en la denuncia, que señala en dirección a Irán. El documento, que fue publicado on line, es autocontradictorio.
Primero, acusa a Timerman (quien es judío y fue víctima de la dictadura antisemita que secuestró y torturó a su padre) de buscar la anulación de las Alertas Rojas u órdenes de captura de INTERPOL contra los iraníes acusados. Luego cita una grabación en la que un presunto agente iraní denuncia a Timerman con un insulto antisemita, por no anular las alertas rojas.
Nisman fue criticado por el mismo hombre a quien elogiaba, el ex secretario general de INTERPOL, Ronald K. Noble. La acusación repite 96 veces que Kirchner y Timerman trataron de conseguir que INTERPOL levantara las alertas rojas contra los acusados iraníes. Pero Noble, que era el responsable de las alertas rojas, lo negó y dijo que los gobernantes argentinos fueron consistentes en el sentido contrario.
En una entrevista publicada el 18 de enero, Noble declaró que “lo que Nisman dice es falso”. El mismo día Nisman fue hallado muerto.
Es extraño que un fiscal con la experiencia de Nisman haya preparado un documento tan débil para formular tan serios cargos contra la presidente y el canciller. De las 290 fojas del documento, sólo dos dicen qué delitos se habrían cometido, sin mención alguna ni a doctrina ni a jurisprudencia. Por esto mucha gente cree que el documento no fue escrito por un abogado y que Nisman fue engañado y usado.
Es más posible encontrar la clave de esta historia en el gobierno del ex presidente Carlos Menem que en el actual. Menem es de origen sirio y antes de las elecciones presidenciales de 1989 se reunió en Damasco con el presidente Hafez al Assad, que le brindó apoyo financiero. La participación argentina en la Operación Tormenta en el Desierto contra el aliado de Siria, Irak, en 1991, arruinó ese romance. En 1992 fue demolida la embajada de Israel en la Argentina y en 1994 voló la mutual judía.
Documentos secretos desclasificados en 2003 revelaron que el primer ministro israelí Yitzhak Rabin mandó a la Argentina un enviado personal apenas horas después del ataque de 1994 con el propósito de concertar una versión común de los hechos para comunicar a la prensa. En ese momento, Rabin enfrentaba la presión política de los opositores a las conversaciones de paz con los palestinos en Oslo, que por primera vez contaban con la aprobación siria.
Después de reunirse con Menem, el enviado de Rabin acusó por el ataque a Irán. La misma semana, un vocero del Departamento de Estado de Washington fue más allá y excluyó a Siria de la lista de sospechosos.
A Menem también le pareció políticamente conveniente apartar la mirada de Siria e hizo todo lo posible para impedir que se investigara la pista siria, debido a su relación previa con el gobierno de Assad y sus promesas incumplidas de apoyo diplomático y cooperación en tecnología nuclear y misilística.
Hoy Menem está procesado junto con algunos miembros de su gabinete, con el juez y con dos de los fiscales, acusados de obstruir la justicia y encubrir evidencias sobre el atentado de 1994.
La organización que presido, el Centro de Estudios Legales y Sociales, representa a un grupo de víctimas del atentado. En 2005, el entonces presidente Néstor Kirchner reconoció la responsabilidad del Estado por no haber prevenido el atentado ni resolverlo después.
Se firmó un acuerdo en el que el Estado se comprometió a modificar la ley de inteligencia para impedir cualquier interferencia con la justicia. Llevó casi una década que la viuda de Kirchner, que ahora conduce el país, comenzara a cumplir ese compromiso.
En diciembre, la señora de Kirchner pareció actuar sobre la promesa de su difunto marido al descabezar la conducción superior de la Secretaría de Inteligencia en un retrasado intento de limpiar la casa.
La muerte de Nisman puede haber sido un gol en contra; muchos creen que el destituido jefe de operaciones de inteligencia, Antonio Stiuso, alimentó el escrito de Nisman y podría estar involucrado en su muerte.
De acuerdo con la denuncia, el Memorando de Entendimiento que la Argentina e Irán firmaron en enero de 2013 facilitó el encubrimiento, cuyo objetivo secreto era permitir la adquisición de petróleo iraní, algo altamente improbable debido a su alto contenido de azufre, seis veces mayor al que admiten las refinerías argentinas. Pero el propósito explícito del Memorando era permitir que el juez interrogara a los acusados iraníes y que se estableciera una Comisión Internacional de la Verdad, formada por prestigiosos juristas de otros países.
Firmar un memorandum con la ingenua ilusión de que algún día permitiera llevar a los acusados ante un tribunal, como ocurrió con los acusados libios por el avión derribado sobre Lockerbie en 1988, no constituye delito. El gobierno argentino ignora quiénes son los culpables pero quiere permitir que la justicia los descubra.
La muerte de Nisman y la incertidumbre que se prolonga sobre el atentado de 1994 pusieron en evidencia las fallas del sistema judicial argentino y su relación promiscua con los servicios de inteligencia.
Las prometidas reformas no pueden postergarse. La Argentina necesita más transparencia, más control sobre los servicios de Inteligencia y la interrupción de los lazos inapropiados entre espías, jueces y fiscales.
La señora de Kirchner anunció esta semana la disolución de la Secretaría de Inteligencia y la creación de una Agencia Federal de Inteligencia. Este es sólo el primer paso para conseguir justicia para las víctimas del atentado de 1994 y la familia de Nisman.

La marcha del 18 y el extravío de los vocablos (Reproducción del artículo aparecido hoy en "Página 12" del escritor y periodista argentino Mempo Giardinelli, el cual comparto en todo su texto)

La marcha del 18 y el extravío de los vocablos

 Por Mempo Giardinelli

La marcha del 18 fue numerosa. Se pueden discutir el oportunismo de unos cuantos fiscales deslucidos y el de sus mandantes. También el de políticos y dirigentes que debieron meter violín en bolsa y enhorabuena. Pero lo que más llamó la atención fue la impresionante marea de personas muy mayores –hubo poquísimos jóvenes– y el extravío de los vocablos pronunciados.
Todo por el desdichado Alberto Nisman, un fiscal poco brillante en vida, que tuvo en sus manos un asunto que no quiso, no supo o no pudo llevar adelante, paralizando la causa judicial más trascendente que tuvo este país. Que ya venía empiojada por el juez Juan José Galeano, expulsado del paraíso judicial después de diez años de arruinarla. Los siguientes diez años estuvieron en manos del pobre Nisman, que acabó suicidándose acaso por miedo, amenazas, vergüenza o desesperación, o bien lo asesinaron al estilo Jean Reno en la memorable El profesional, de Luc Besson, curiosamente filmada en el mismo aciago año 1994.
Dizque la marcha era “en homenaje” a este joven abogado judío al que todos los sobrevivientes y parientes de víctimas de los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA, casi sin excepción, repudiaron una y otra vez acusándolo de congelar las investigaciones. Pero no se hacen homenajes desde el odio y el resentimiento.
Las consignas eran todas representativas de odio artero, frío y calculado que han sabido inocular los verdaderos convocantes, o sea los multimedios antidemocráticos. Las repitieron sistemáticamente los miles de marchantes que, guste o disguste, conformaron un número impactante. Que motiva esta reflexión.
Porque lo que más se reclamó fue “justicia”, y uno se pregunta entonces a qué se referían. Porque la enorme mayoría de los marchantes comparte los frenos y el boicot a toda renovación y democratización de la Justicia en la Argentina. Se opusieron a las seis leyes sancionadas por el Congreso, mantienen estructuras y estilos del siglo XIX, boicotean la integración de la Corte Suprema de Justicia (que de siete miembros pasó a sólo cuatro, y dos de ellos cada vez más cuestionados: el casi centenario Fayt y el gelatinoso presidente Lorenzetti). Y así han logrado que la administración judicial argentina sea, hoy, ineficiente, lerda, clasista, acomodaticia, formalista y seguramente más corrupta que nunca antes. Bueno, lo que más se pedía en la marcha era “justicia”. ¿Cuál?
Otra consigna que repetían los manifestantes –la mayoría gente bien, gente de pro, como se decía antes a las personas tranquilas y cumplidoras, ahora furiosas y apenas contenidas– era “Basta de impunidad”. Curiosa, inexplicablemente se lo reclamaban al gobierno que ha impulsado consistentemente más de 1000 juicios por causas de lesa humanidad, quebrando así la impunidad de que gozaban miles de militares, policías, empresarios y sacerdotes. Y que llevó a la cárcel a Videla, Ma-ssera, Menéndez y centenares de genocidas y apropiadores del autodenominado “Proceso”. Bueno, lo otro que más se reclamaba en la marcha era acabar con la “impunidad”. ¿Cuál?
Casi todos acusan al gobierno nacional –como hoy es moda– de ser “una dictadura”, y reclamaban por la “libertad de expresión”. Curiosísimo era ver tal protesta antidictatorial en una manifestación multitudinaria en la que no había peligro alguno de represión, y con todos marchando en ejercicio de una libertad de expresión absoluta, como jamás antes disfrutó generación alguna en este país. Y otro epíteto a la moda también acusatorio era “régimen”. ¿Cuál dictadura, cuál régimen, cuál libertad de expresión?
Y, por supuesto, la “corrupción” como cereza en la crema. Se resisten a los cambios en la SIDE, ese paraíso del espionaje, el secreto y la mentira, formas corruptas por esencia. En las redes sociales y en los viles comentarios de los odiadores de pasquines, y en Féisbuc y en el viscoso Tuíter, utilizaron, antes y después de la marcha, el vocablo “corrupción” hasta el hartazgo. Como si fueran, tan luego ellos, Cruzados de la Transparencia Republicana. Habría que ver cuántos marchantes, cuántos jueces y fiscales, cuántos presidenciables y cuántos dirigentes políticos y sindicales del 18 tienen los calzones y las cuentas limpias, ya no hablemos de sus conciencias, que muchos capaz que ni la tienen. Así es la lógica del corrupto, como nos enseñaban de niños: para el corrupto y el ladrón, todos son de su condición.
Pero ahora hacen de ese vocablo, bandera. Con la que llenan de sospechas a la ciudadanía decente, y sobre todo a los que no somos kirchneristas tiempo completo ni mucho menos soldados K. Vuelan acusaciones de acomodos y supuestas dádivas, de prebendas y salarios ocultos del poder. Nos tocan diariamente esas infamias y tenemos que andar esclareciendo las cosas incluso ante amigos y colegas que hoy pisan otras veredas. Y ante quienes debemos humillarnos para aclararles que ningún centavo de nuestras casas se originó jamás en otra fuente que el trabajo. Y además tienen las entendederas cortas. No pueden comprender que lo que uno dice y escribe es lo que uno piensa.
Hace dos semanas escribí que el Sr. Stiusso iba a mentir, incluso por profesionalismo. Miren sus declaraciones ante la fiscal Fein: cuatro páginas para no decir nada de 42 años de servicio y 20 de ellos ensuciando la causa AMIA e incluso al pobre Nisman. Insustancial y evasivo, típico nosabe-nocontesta, también en la fiscalía habló en secreto y se fue del país de inmediato. De esa corrupción, en la marcha no se escuchó ni un suspiro.
Lo más descorazonador es que esas buenas almas no se dan cuenta de sus nobles preocupaciones confundidas, y así se preparan para votar en octubre a Massa, Macri, Binner, Sanz o Cobos, a quienes no se les cae una palabra de lo que van a hacer si llegan –Dios no lo quiera– a ser presidentes de esta nación.
No hablan de sus planes económicos. No dicen que van a recortar empleos y bajar salarios y jubilaciones como hicieron Patricia Bullrich y Ricardo López Murphy cuando rebajaron el 13 por ciento. No dicen que van a volver a privatizar y tercerizar y malvender el patrimonio nacional dejando en la calle a millones de argentinos. Y no se avergüenzan cuando dicen, como Macri, que hay que pagar todo y ya a los fondos buitre.
Y es que decir las palabras significantes sería para ellos sincericidio político. Por eso siguen mintiendo. Corrompiendo las palabras. Mientras organizan, de la mano de sus marionetistas, otras marchas dizque republicanas. Las que todavía veremos.

martes, 17 de febrero de 2015

LA FICCIÓN CERNIÉNDOSE SOBRE LA REALIDAD

Acaso la Argentina sea un país ficticio. Un país construido con pedazos y retazos de otras naciones, de otras culturas, siempre ajenas, siempre cambiantes y distintas pero concurriendo puntuales a abrirse en puertas falsas en las coyunturas más difíciles para indicar o sugerir caminos y salidas siempre equívocos, siempre frustrantes, signados por la inautenticidad y el desprecio de lo propio. Desde haber acusado numerosas veces a Néstor y Cristina Kirchner de un fascismo, nazismo, stalinismo o cualquier otro totalitarismo proveniente de otras situaciones geográficas, otras historias, hasta solidarizarse ciegamente con la revista parisina Charlie Hebdo y sus periodistas víctimas de un deplorable atentado, hasta recibir - estuvo en boca de Mauricio Macri - con benevolente mansedumbre y admirada expectativa los consejos de las embajadas norteaméricanas e israelíes para proceder según sus "sabias" indicaciones.
La delirante presentación del fiscal Nisman acusando de encubrimiento del atentado a la AMIA a la presidente y su canciller, seguido de su insólita muerte, son una buena prueba de ese sentido de siniestra ficción que informa el curso de los últimos acontecimientos. 
Juristas de talla y prestigio nacional e internacional como León Arslanian, Eugenio Raúl Zaffaroni y Julio Maier, especialistas en Derecho Penal y Derecho Procesal Penal, han opinado sobre la presentación declarando que, aunque la hipótesis a investigar propuesta por Nisman fuese cierta, no constituiría delito alguno, ya que si el memorándum de entendimiento entre Argentina e Irán hubiese sido aceptado en una carta reversal por este último país, entrando así en vigencia,y indagatorias a los sospechosos del atentado hubiesen tenido el efecto de que la comisión de verdad creada por el entendimiento recomendase al juez declarar la falta de mérito o el sobreseimiento de los inculpados,con el levantamiento consiguiente de las alertas rojas y el magistrado las hubiese dispuesto, tal curso de los acontecimientos no hubiese configurado conducta punible alguna.
De modo tal que el"entramado ficcional" que constituye la mal llamada "denuncia", según la acertada definición de la doctora Abonna que como representante de la Procuración del Tesoro defiende a la titular del Poder Ejecutivo y su Canciller frente a la nueva presentación del fiscal Pollicita por ante el juzgado federal de Daniel Rafecas, adquiere así todo su pleno y cabal sentido de operación política destituyente y golpista.
Los partidos políticos y los políticos de la oposición, las corporaciones económicas y multimediáticas monopólicas, los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel que trabajan para sus proyectos imperialistas y dominantes, siempre para sus intereses privilegiados y que cuentan y han contado a lo largo de toda nuestra historia con el cipayaje nacional, siempre dispuesto a servirlos, aunque se lleven a paladas las riquezas a los paraísos fiscales, las que se deben al sudor y el trabajo de millones de argentinos, los anónimos y siempre perjudicados integrantes de la masa, construyen estas ficciones en las que se llevan por delante el Estado de Derecho, la Democracia representativa, la República y la voluntad mayoritaria del Pueblo todo eso les importa tres carajos hablando bien y pronto.
Llegará un momento que la siniestra ficción absorba del todo a la realidad y nos encontremos idiotizados, imbecilizados, colonizados y pensando como los creadores de ficciones quieren que obremos y pensemos, como en la novela "1984 de George Orwell, hablaremos el neo-habla y viviremos un presente ciego, sin pasado ni porvenir.

Amílcar Luis Blanco

jueves, 18 de diciembre de 2014

Los radicales no dejan de concurrir a las aulas (Artículo publicado en mi blog "Las sílabas contadas" en febrero de 2010. Lo vuelvo a publicar ahora cuando los radicales, más dispersos que nunca, siguen oponiéndose sistematicamente a toda iniciativa oficial desde el parlamento)






Los radicales no dejan de concurrir a las aulas.- Siempre lo hacen, cuando son gobierno y cuando son oposición.En ambas posiciones discursean y explican, como cicerones eternos desde un frente imaginario para una opinión pública que toman como ideales condiscípulos. Su imaginario político jurídico es aparentemente impoluto en cuanto a democracia, republicanismo y federalismo. Ellos son los campeones del Estado de Derecho. Eso sí, para gobernar, gestionar, ejecutar, encuentran obstáculos y dificultades infranqueables, siempre frustrantes. Desde el segundo gobierno de Irigoyen, pasando por Frondizi, Illia, Alfonsín, hasta llegar a De la Rúa, sus posibilidades ejecutivas naufragan o fracasan para que el poder conservador los reemplace, sea éste último civil o militar y se disfrace del color político que sea. Uriburu, José María Guido, milicos azules o colorados, Onganía, Menem o Ramón Puerta, Rodríquez Saa o Duhalde deben correr en su ayuda para reemplazar viejos gaga, impedir desarrollismos de izquierda, apurar tortugas, apagar incendios, hiperinflaciones, saqueos a supermercados, derrumbes financieros, corralitos y corralones. Pero estos alumnos eternos de nuestra historia política parecen no aprender. Excepto Ricardo Balbín, cuando encuentran un camino pragmático que podrían recorrer de la mano de un dirigente justicialista huyen espantados y actualizan todos sus pruritos de juristas impolutos. Así ocurrió desde que Perón le propuso a Amadeo Sabattini que lo acompañase en la fórmula hasta hoy, cuando Julio Cleto Cobos prefiere desertar de su rol institucional de acompañar a la Presidenta Cristina Fernández, a la que le aseguró lealtad en campaña, y encuentra un correligionario como Rodolfo Terragno justificándolo y diciendo que, como forma parte de una coalición política, no está obligado. Es decir, siempre habrá una chicana por parte de ellos, jamás un pragmatismo que ayude ¿Hasta cuando los argentinos los votaremos para permitirles seguir concurriendo a la escuela de la historia política de la Argentina en la que no aprenden nada?

Amilcar Luis Blanco

domingo, 3 de agosto de 2014

UN "DEFAULT" VIRTUAL NO TENDRÁ EFECTOS APOCALÍPTICOS








                                                              Y no los tendrá por eso, porque es virtual, por que ha sido amañado entre los llamados "Credit Default Swap", seguros contra riesgo de default, y los propios fondos buitres que forman parte de ellos, pero, en la realidad el default no ocurrió, no existió porque la Argentina pagó en tiempo y forma a los bonistas del canje, únicos ante quienes comprometió su responsabilidad patrimonial y únicos dueños legítimos de la deuda legitimamente constituida valga la redundancia.

                                                                 Esto quiere decir que los tenedores de bonos de deuda argentina no se desprenderán de ellos haciendo que sus cotizaciones bajen en los mercados porque hasta ahora vienen cobrando y seguirán percibiendo el capital y los intereses en tiempo y forma. Tampoco habrá por ello corridas bancarias de ningún tipo ya que los bancos mantendrán la indemnidad de sus activos. Al no haberlas los bancos seguirán normalmente con la gestión de sus préstamos y cobrándoles a sus deudores tasas compatibles con la realización constante y sostenida de sus pasivos. Con lo cual las empresas industriales y comerciales que dependen del financiamiento crediticio de los bancos para viabilizar sus producciones y comercializaciones tampoco se verán afectados.

                                                              No habrá caídas ni en la producción ni en el consumo como quieren hacernos creer los que profetizan el advenimiento de las siete plagas de Egipto porque las aves de rapiña no han sido saciadas. Y no sólo no habrá caídas. El PBI crecerá a tasas compatibles con el desarrollo real de nuestra economía en cuyo seno ya se vislumbra que el comercio con China nos llevará a dar y recibir yuanes (Moneda china) como valor de cambio corriente en nuestras transacciones internas y externas. Ello acrecenterá la disponibilidad de divisas de otro origen que el dolar. La moneda estadounidense pasará gradualmente a competir con otras con parejo poder cancelatorio para exportaciones e importaciones, lo que equivale a decir que las oportunidades de nuestros productores se multiplicarán en forma cualitativa y cuantitativa.

                                                                  El sistema financiero no tendrá ya tan sólo posiciones en dólares, las tendrá en yuanes y yenes tanto como ya la va teniendo en euros o francos suizos o libras. Es presumible también que el signo monetario ruso a raíz del intercambio en materia nuclear con fines pacíficos se propague y acepte como moneda de uso en las operaciones internacionales.

                                                                           En resumen no hubo ni hay ni habrá default real y, por lo tanto, la sentencia del juez Griesa quedará en la historia como una anécdota sobre la perversidad moral de la avaricia, tal como en la tragedia de Shakespeare la fallida intentona de Shylock.-

Amílcar Luis Blanco